martes, 6 de julio de 2010

LOS ORÍGENES DE LA RADIO


El telégrafo con hilos

Tras el descubrimiento de la electricidad y ya con el telégrafo, el hombre ya podía comunicarse a grandes distancias, incluso a través de los mares gracias a los cables submarinos, pero solo entre los puntos conectados por línea. Aún quedaban incomunicados los barcos, vehículos, zonas poco pobladas, etc...
La superación a estas dificultades empezó a ser posible con el descubrimiento de las ondas electromagnéticas por parte de Maxwel y Hertz.

James Clerk Maxwell

Tras los descubrimientos de Faraday y otros, James Clerk Maxwell en 1867 presenta su Teoría Electromagnética --relacionando campo eléctrico y campo magnético-- a la Royal Society de Londres. Esta teoría, obtenida por deducción matemática pura, predecía la posibilidad de crear ondas electromagnéticas (EM) que se propagarían en el espacio a la velocidad de 3·10^8 m/s

Las primeras tentativas para confirmar esta teoría fueron realizadas por el profesor Fitzgerald en Dublín, pero no dieron resultados prácticos hasta que, el físico alemán Hertz, que desconocía las investigaciones de Fitzgerald, emprendió la misma tarea de hacer entrar en vibración eléctrica el hipotético éter de Maxwell.
El alemán Heinrich Hertz en 1887 confirmó experimentalmente la teoría de Maxwel al conseguir radiar ondas EM mediante un carrete de Ruhmkorff de 10mm de chispa y un anillo abierto entre cuyas puntas podían saltar chispas. De esta forma, realizó la primera transmisión por radio de la historia. Este experimento sirvió para confirmar las ideas de Maxwell y dejó entrever la posibilidad de producir ondas EM a distancia y captarlas mediante un aparato adecuado. Poco después el "cohesor" de Branly mejoró el receptor haciéndolo más sensible.
El descubrimiento de Hertz, aunque permitió comprobar la existencia de las ondas electromagnéticas y sus propiedades análogas a las de las ondas luminosas, confirmando así brillantemente la teoría de Maxwell, no tuvo resultados prácticos inmediatos, porque el resonador, que revelaba la presencia de las ondas, únicamente podía funcionar a muy corta distancia del aparato que las producía.

Heinrich Hertz

El transmisor y el receptor de Herzt
Después de perfeccionar este aparato, Popov añadió al sistema receptor un hilo metálico extendido en sentido vertical, para que, al elevarse en la atmósfera, pudiese captar mejor las oscilaciones electromagnéticas. De este modo nació la primera antena, llamada así porque, para sostener el hilo metálico ideado por Popov, debía emplearse un soporte de aspecto parecido a los mástiles o antenas de los buques.

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